Friday, April 19, 2013


Apenas tenía 10 años, y su vida estaba ya repleta de vivencias, de arte, de paisajes preciosos, de gentes interesantes y de un mundo interior que le convertía en una niña muy especial.

A menudo, esta pequeña viajaba con sus padres hacia destinos en los que el mar, no importaba dónde, se aproximaba hasta ella para jugar con el oleaje y acariciarle suavemente sus pequeños pies. Tras un rato de juegos, Irina, que así se llama nuestra niña, se sentaba en la orilla y compartía sus pensamientos, su mundo interior, sus miedos y sueños con el gran señor de los océanos y mares, con el gran Poseidón.

Allí, en la orilla, sentada con las rodillas abrazadas en su pecho, conversaba con él y le contaba lo que había hecho durante el día, le pedía consejo y le prometía cuidarle y recordarle siempre. Poseidón le respondía con cariño y finalizaban sus diálogos regalándole alguna concha marina, alguna piedra esculpida por el oleaje y su promesa de arrullarla y cuidarla no importaba dónde se encontrase.

La niña creció. Se convirtió en una preciosa y maravillosa mujer que sigue recordando a Poseidón y saludándole allá donde su horizonte se divide entre el cielo y el mar. Los diálogos siguen siendo interesantes, sinceros, hermosos, renovadores y terminan siempre con la promesa de seguir cuidándose mutuamente.

En Diciembre de 2012, Irina, esta vez acompañada por otro niño-adulto enamorado del mar, se prometió frente a Poseidón en las costas del Mar Cantábrico, en la playa de Cué. En esa ocasión el diálogo se convirtió en conversación a tres bandas y de él surgió la promesa de cuidarse siempre. Ella cuidaría de él, él cuidaría de ella y Poseidón cuidaría de ambos.

Pasados unos días, en el año nuevo, la pareja decidió pedir consejo y ayuda al Gran Dios del Mar y hacerle un regalo. Decidieron escribir sus deseos de año nuevo en una piedra recogida en la playa de Estepona, en el Mar Mediterráneo y ofrecérsela a Poseidón.

Apenas faltaban unas horas para amanecer en el 2013 y la piedra, símbolo de la permanencia para muchas culturas, tatuada con los propósitos y deseos de ambos, voló lejos de sus manos para ir al encuentro del dios griego entre el oleaje asturiano. Cayó en el fondo del mar y éste escuchó sus deseos.

El día 20 de Abril de 2013 celebraremos juntos dos de nuestros deseos cumplidos, el trabajo digno que se vislumbra en nuestro horizonte y que nos casamos rodeados de amigos y seres queridos antes de partir hacia nuestro nuevo destino, Ecuador.

Gracias Poseidón…por escuchar y cuidarnos.


Os ofrecemos una piedra, recogida junto a un río importante para nosotros, el Jarama, con nuestro nombre tatuado y una fecha, la de nuestro enlace. Es un regalo permanente, pero a su vez efímero en vuestras manos, ya que busca volver a su entorno, al agua. Os pedimos que devolváis la piedra en vuestro diálogo personal con Poseidón y que luego compartáis con nosotros el lugar elegido, el motivo por el que lo elegisteis  y saber que nos recordasteis…el deseo que le pidáis queda para vosotros, pero os garantizamos que se cumple.

Escribidnos, mandadnos un correo electrónico,  unas líneas que incluyan el mar, océano o río en el que devolvéis la piedra al agua y lo que queráis compartir con nosotros. Haremos un mapa, que incluiremos en este blog, con los lugares en los que mantenéis vuestros diálogos. Será una bonita forma de saber de nuestros pasos y seguir cuidándonos. 

Os queremos.