Apenas tenía 10 años, y su vida estaba ya repleta de
vivencias, de arte, de paisajes preciosos, de gentes interesantes y de un mundo
interior que le convertía en una niña muy especial.
A menudo, esta pequeña viajaba con sus padres hacia destinos
en los que el mar, no importaba dónde, se aproximaba hasta ella para jugar con
el oleaje y acariciarle suavemente sus pequeños pies. Tras un rato de juegos,
Irina, que así se llama nuestra niña, se sentaba en la orilla y compartía sus
pensamientos, su mundo interior, sus miedos y sueños con el gran señor de los
océanos y mares, con el gran Poseidón.
Allí, en la orilla, sentada con las rodillas abrazadas en su
pecho, conversaba con él y le contaba lo que había hecho durante el día, le
pedía consejo y le prometía cuidarle y recordarle siempre. Poseidón le
respondía con cariño y finalizaban sus diálogos regalándole alguna concha
marina, alguna piedra esculpida por el oleaje y su promesa de arrullarla y
cuidarla no importaba dónde se encontrase.
La niña creció. Se convirtió en una preciosa y maravillosa
mujer que sigue recordando a Poseidón y saludándole allá donde su horizonte se
divide entre el cielo y el mar. Los diálogos siguen siendo interesantes,
sinceros, hermosos, renovadores y terminan siempre con la promesa de seguir
cuidándose mutuamente.
En Diciembre de 2012, Irina, esta vez acompañada por otro
niño-adulto enamorado del mar, se prometió frente a Poseidón en las costas del
Mar Cantábrico, en la playa de Cué. En esa ocasión el diálogo se convirtió en
conversación a tres bandas y de él surgió la promesa de cuidarse siempre. Ella
cuidaría de él, él cuidaría de ella y Poseidón cuidaría de ambos.
Pasados unos días, en el año nuevo, la pareja decidió pedir
consejo y ayuda al Gran Dios del Mar y hacerle un regalo. Decidieron escribir
sus deseos de año nuevo en una piedra recogida en la playa de Estepona, en el
Mar Mediterráneo y ofrecérsela a Poseidón.
Apenas faltaban unas horas para amanecer en el 2013 y la piedra,
símbolo de la permanencia para muchas culturas, tatuada con los propósitos y
deseos de ambos, voló lejos de sus manos para ir al encuentro del dios griego
entre el oleaje asturiano. Cayó en el fondo del mar y éste escuchó sus deseos.
El día 20 de Abril de 2013 celebraremos juntos dos de
nuestros deseos cumplidos, el trabajo digno que se vislumbra en nuestro
horizonte y que nos casamos rodeados de amigos y seres queridos antes de partir
hacia nuestro nuevo destino, Ecuador.
Gracias Poseidón…por escuchar y cuidarnos.
Os ofrecemos una piedra, recogida
junto a un río importante para nosotros, el Jarama, con nuestro nombre tatuado
y una fecha, la de nuestro enlace. Es un regalo permanente, pero a su vez
efímero en vuestras manos, ya que busca volver a su entorno, al agua. Os pedimos
que devolváis la piedra en vuestro diálogo personal con Poseidón y que luego
compartáis con nosotros el lugar elegido, el motivo por el que lo elegisteis y saber que nos recordasteis…el deseo que le
pidáis queda para vosotros, pero os garantizamos que se cumple.
Escribidnos, mandadnos un correo electrónico, unas líneas que incluyan el mar, océano o río
en el que devolvéis la piedra al agua y lo que queráis compartir con nosotros. Haremos un mapa, que incluiremos en este blog, con los lugares en los que mantenéis vuestros diálogos. Será una bonita forma de saber de nuestros pasos y seguir cuidándonos.
Os queremos.
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